El original, realizado en 2013 en la Facultad de Psicología de la Universidad de Córdoba, había sido cubierto con pintura como parte de una supuesta limpieza del edificio. Tras el reclamo de centenares de organizaciones, se emplazó uno nuevo, en el mismo lugar.

En una jornada en la Ciudad Universitaria de Córdoba, se realizó el pasado 14 de marzo la reinstalación de un mural en homenaje a Silvia Suppo que había sido cubierto en diciembre de 2023 como parte de una política de limpieza del edificio de la Facultad de Psicología de la UNC. De la actividad participaron integrantes de áreas de género y derechos humanos de la Universidad, agrupaciones feministas, compañeras y familiares de Suppo.

“Es un acto de reparación importante que responde a la demanda de visibilización de la lucha de Silvia Suppo y de esas otras voces que se ven abrazadas por ella. Más aún en un contexto de negacionismo y vulneración de los pactos democráticos en torno a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia”, expresó Marina Destéfani, hija de Suppo, quien participó de la jornada junto a su hermano, Andrés. Ambos agradecieron a docentes, estudiantes y organizaciones que articularon y sostuvieron la propuesta, y también al artista Gonzalo Amieva, que diseñó el nuevo mural y coordinó la pintada colectiva.

Suppo fue una militante de la ciudad de Rafaela, testigo y querellante en causas por delitos de lesa humanidad cometidos en Santa Fe durante la última dictadura cívico militar. En 1977, fue secuestrada y trasladada al centro clandestino de detención La Casita, donde sufrió torturas, violencia sexual, un embarazo producto de una violación y un aborto forzado. Su testimonio, junto al de otras mujeres del país, fue fundamental para demostrar que la violencia sexual fue una práctica sistemática del terrorismo de Estado.

A comienzos de 2010, Suppo ya había declarado en el juicio que condenó al exjuez federal Víctor Brusa por delitos de lesa humanidad, pero aún le faltaba dar testimonio en el juicio por la Megacausa Rafaela, en la que se investigaban crímenes cometidos contra ella y otros militantes de la ciudad. Sin embargo, no pudo hacerlo porque la mañana del 29 de marzo de ese año, a plena luz de día, la mataron a puñaladas en su local comercial.

El hecho, que sacudió a la ciudad, comenzó a ser investigado por el Poder Judicial de la provincia como un asesinato en ocasión de robo. Pero en 2011, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó que se investigue el móvil político y el caso pasó al fuero federal. Sin embargo, los jueces federales no avanzaron en esa dirección y, en cambio, dividieron la causa en dos. Por un lado, juzgaron a dos jóvenes que lavaban autos en el centro de la ciudad, a quienes responsabilizaron de haberla matado luego de robarle dinero y unos objetos de bijouterí. Se trata de Rodolfo Cóceres y Rodrigo Sosa, que fueron condenados a prisión perpetua en 2015 por un tribunal formado por María Ivone Vella, Luciano Lauría y José María Escobar Cello.

Por otro lado, la causa que investiga el crimen de Suppo por su condición de testigo nunca avanzó. Primero, estuvo a cargo del entonces juez Reinaldo Rodríguez, apartado del caso en 2013, y quien en octubre de 2024 debió renunciar a su cargo tras ser denunciado por presuntas amenazas, violencia de género y maltrato laboral por la Unión de Empleados Judiciales de la Nación (UPCN). Luego, el caso pasó al juzgado de Marcelo Bailaque, quien en noviembre de 2024 fue imputado por incumplimiento de deberes de funcionario público y prevaricato en causas vinculadas al narcotráfico. En este contexto, el asesinato de Suppo sigue impune.

Un mural en reclamo de justicia

Como parte del reclamo de justicia, en mayo de 2013, la agrupación “Las histericas, las mufas y las otras” y el Espacio Verdad y Justicia por Silvia Suppo realizaron un mural en el frente del edificio de la Facultad de Psicología de la UNC, ubicado sobre la avenida de la Reforma, en la Ciudad Universitaria. “Ante la falta de voluntad política de los gobiernos nacional y de Santa Fe con complicidad de la Justicia y los medios, exigimos ¡esclarecimiento ya del asesinato político de la testigo en los juicios contra el terrorismo de estado en Santa Fe! Verdad y Justicia por Silvia Suppo”, fue el mensaje pintado en letras negras sobre un fondo blanco, junto a la imagen de Suppo y de una diversidad de personas manifestándonse con carteles y banderas. “Que Silvia siga marchando”, era la frase de cierre.

En diciembre de 2023, y pese a que el mural contaba con autorización institucional, todo fue cubierto con pintura gris y figuras geométricas azules, rojas, violetas y blancas. Ante esto, las áreas de género de la Facultad de Filosofía y Humanidades y de otras unidades académicas, junto a integrantes de las agrupaciones que habían realizado el mural, organizaron una acción de repudio y pedido de desagravio. Difundieron un documento en el que se denunciaba la situación y se solicitaba al Consejo Directivo de la Facultad el desagravio de la memoria de Suppo y la realización de un nuevo mural, además de difusión de información sobre el caso. “Les pedimos que haya una protección y una defensa activa de las políticas de derechos humanos y de género en la universidad, y en la facultad en particular”, explicó a Pausa Ivana Puche, miembro del Área Feminismos, Género y Sexualidades del Centro de Investigación de la Facultad de Filosofía y Humanidades. “Es necesario que una institución tan importante se posicione en relación a la memoria, verdad y justicia”, agregó.

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El documento recibió adhesiones de personas y organizaciones del todo el país y fue entregado a las autoridades de la Facultad, quienes el 25 de marzo de 2024 autorizaron realizar un nuevo mural. En una Declaración firmada por el decano, Germán Pereno, y el secretario del Consejo, Pablo Murillo, afirmaron: “Se repudia todo intento de negacionismo que pretenda afectar la memoria histórica de detenidos/as desaparecidos/as durante la dictadura y aún en Democracia, y las luchas por justicia. Consideramos que el cuidado de la memoria y la verdad histórica es una tarea y un compromiso permanente (...). Este Cuerpo se compromete a la protección y garantía de que en ningún momento se dañarán o borrarán estos espacios de memoria”.

Jornada de reinstalación

La mañana del viernes 14 de marzo, integrantes de las áreas de género de las facultades de Psicología y Filosofía y Humanidades, familiares y compañeras de Silvia Suppo y militantes de Derechos Humanos se reunieron para comenzar el nuevo mural. El artista convocado, Gonzalo Amieva, había trabajado semanas atrás en la restauración del mural en homenaje a Eugenio Talbot, militante de los derechos humanos y del colectivo LGTBQ+ fallecido en 2022, que había sido vandalizado con mensajes de odio. En los últimos meses, también fueron vandalizados otros murales en la Ciudad Universitaria, como el de Sonia Torres, histórica referente de Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba, sobre el que pintaron símbolos nazis.

Para diseñar el nuevo mural, Amieva tomó elementos del original y lo pensó de manera en que muchas personas puedan participar del proceso de dibujo y pintura. En el centro, se ve el rostro de Silvia rodeado de flores de plantas nativas. Y hacia los costados, figuras de colores, como banderas o pañuelos, con mensajes sobre luchas feministas y de derechos humanos. “Es necesario que el arte que está en la calle de cuenta de los lazos sociales, de los lazos de activismo de distintas luchas”, señaló el artista a Pausa.

Durante la jornada de pintura, hubo música en vivo y una radio abierta. Entre quienes hablaron, además de los hijos de Suppo, estuvieron Lidia Zurbriggen, activista de Hilando Socorros Feministas y una de las realizadoras del primer mural; Agustina Diserio, prosecretaria de Género, Diversidades y Feminismos de la Facultad de Psicología; y Javier López, miembro del Programa de Género, Sexualidades y Educación Sexual Integral de la Facultad de Filosofía y Humanidades.

Silvia Suppo

También participó Silvia Plaza, integrante de la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba, quien durante sus años como docente universitaria participó de los equipos de acompañamiento de testigos en los juicios por causas de delitos de lesa humanidad en Córdoba. “Silvia Suppo tiene un sentido muy querido, muy importante”, señaló a Pausa. “Participamos para decir no a esta impunidad, para celebrar que se estuviera restaurando el mural y por un profundo reconocimiento a Silvia por aquello que produjo aún en situaciones dificilísimas.”

Asimismo, Plaza remarcó la importancia de que la sociedad no se paralizarse ante acciones como borrar, destruir o vandalizar los espacios de memoria, como sucedió con el mural de Suppo o con la demolición del monumento a Osvaldo Bayer, en Santa Cruz, la última semana. Para Plaza, es importante reparar esas acciones para reponer de manera colectiva el sentido de justicia. “El poder que produce estas acciones tiene una impunidad que si la sostenemos, revictimizamos y volvemos a producir dolores y debilitamiento de las relaciones”, sostuvo. Y advirtió sobre el difícil momento que atraviesa la sociedad, en el que -sostuvo- se demuestra que la memoria es dinámica, que está en disputa y que es una relación de poder. “Es una lucha inacabable, permanente”, concluyó.

El nuevo mural de Silvia Suppo, que aún no fue terminado por la lluvia, contiene la frase: “Memoria, verdad y justicia. Silvia Suppo presente, hoy y siempre. Un legado que sigue iluminando el camino hacia la justicia”.

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