De cara a las elecciones primarias para el Concejo Municipal, conversamos con Pablo Landó, que lidera la lista de Fuerza Común, al interior del frente Santa Fe en Común. Su visión sobre la ciudad, sus propuestas y sus fuertes críticas al "círculo rojo".

Pablo Landó es un militante. Comunicador social, hizo sus primeros pasos en la política estudiantil durante el estallido del 2001. Con el paso de los años, fue afianzado su tarea en organizaciones sociales y territoriales. Específicamente, desarrolló un importante trabajo en el abordaje de consumos problemáticos a través del Rincón Cultural, en el impulso de clubes barriales y en el apoyo a comedores comunitarios.

Landó se postula por segunda vez para el Concejo Municipal, desde su espacio, Fuerza Común. En 2023, triunfó en las primarias de Unión por la Patria y quedó a muy pocos de votos de ingresar al recinto. En 2025, se presenta con una lista que también nutren otros referentes de trayectoria, como la ex edila Vanesa Oddi o el investigador de Conicet Hugo Ramos.

En el mano a mano, Landó vuelve una y otra vez sobre su acción militante concreta y su conocimiento del territorio. Cuenta cosas que se saben sólo si realmente se está ahí. Por ejemplo, al evocar escenas de la Campaña Santa Fe contra el Hambre, de 2024: “Participaron alrededor de 40 organizaciones, fuerzas políticas, sindicatos y demás, nos vinculamos con comedores, copas de leche, clubes, vecinales para hablar con la gente que estaba en la fila. Una compañera de barrio Pompeya, que está en un comedor, nos contaba en abril de 2024 que había un 20%, 30% más de demanda, pero me dice ‘El problema principal no es ese, muchas veces nos hemos sobrepuesto a crisis, muchas veces ha crecido la fila del hambre. El problema es que mucha gente se queda sin la comida y cuando se queda con el taper vacío me mira los ojos y me ve como que si yo me estuviera choreando la comida’. Nos pegaron ahí. Nos pegaron en la desconfianza entre nosotros mismos, nos pegaron en la solidaridad como respuesta casi automática y natural del que menos tiene. Generaron la desconfianza entre cada vecino, entre el vecino y la organización que está en el barrio. La Campaña apuntó a eso, a poner en valor el laburo de las cocineras y cocineros, que desde el gobierno decían que se choreaban la comida”.

La actualidad de la ciudad

–¿Cómo ubicas esta gestión en particular?

–Es peor que las anteriores. Está detonada la ciudad. Hay una acumulación... es una gestión que tiene 18 años, un modelo de ciudad como tal, y hay una falta de obras estructural. Falta asfaltado de calle, iluminación, acceso a servicios. Hay un abandono de la intervención directa. Hay un déficit en el servicio público de la recolección del residuo, que está directamente relacionado con obras que no se hicieron. Vos tenés la suspensión de obras de parte del gobierno nacional. Hay lugares que son emblemáticos. Tenés un conflicto en barrio de Los Hornos con una obra que se hacía mediante el programa de la Secretaría de Integración Sociourbana. Quedó parado y se acrecentaron todas las tensiones entre los propios vecinos, un foco de conflicto cotidiano. En La Florida tenés las casas a un 70% construidas, con la desesperación de la gente que no tiene vivienda. Pero cuando empezás a rascar el presupuesto de obra municipal, estamos hoy ejecutando el 50% de lo que se ejecutó en pandemia. Un 3,45% del presupuesto total es obra pública municipal, cuando se llegó a 7% y 6%. Hay retirada de esos recursos de obra municipal que es concreta. Después está la tercerización de servicios. Estamos todos esperando a junio, que sería la fecha donde veríamos toda la ciudad iluminada, pero seguimos caminando por la ciudad a oscuras. Ya no solo el noroeste de la ciudad, sino las propias avenidas. Hay una retirada del municipio en todos los planos. Cuando uno mira dónde se interviene con recursos, se sigue yendo a la zona de bulevares. Ahí sí los recursos son inmediatos. Frente al desarrollo inmobiliario, que genera que reviente el desagüe, ahí sí se resuelve la obra. En los barrios se ven las faltas de una manera sumamente crítica. En la vecinal de Villa El Parque no contaron algo muy gráfico: “Nosotros hace 15 años que pedimos que el 9 entre al barrio, por lo menos una vuelta de 400 metros y que vuelva a salir”. El barrio no tiene más de siete cuadras. Piden que ingrese el colectivo aunque sea hasta la mitad del barrio. Sin embargo, en 15 años no hay respuesta, pero para que el colectivo entre al Puerto se resolvió en un mes. Uno puede decir que hay una demanda del polo educativo, digamos, pero directamente es para favorecer a que la gente que vaya al casino. Así de concreto te digo, ¿viste? Entonces, las asimetrías en relación a las obras y a los servicios se ven sumamente marcadas con esta retirada de la intervención del Estado municipal.

–¿Se ve el impacto de la crisis económica?

–Se ve el impacto. Lo único que hay en el barrio que tiene mínimo movimiento es lo que vende comida. Estábamos hablando con un muchacho que tiene una pollería y me dice, "Y la gente viene con 1500 pesos, pide alitas". Ese es el cuadro en Santa Rosa, en todo el primer tramo de calle Mendoza, el centro de Santa Rosa.

–¿Cuál es la característica diferenciadora de Fuerza Común respecto de las otras fuerzas políticas?

–No somos una fuerza eminentemente electoral. Para nosotros las elecciones son la posibilidad de que pueda ingresar una agenda de trabajo al Concejo. Somos una fuerza de base social que tiene una concepción muy clara de participación comunitaria, que es una forma de participación política. Mucha gente se alejó de los partidos tradicionales, ¿no? Muchos se alejaron incluso hasta de los sindicatos, pero comenzaron a participar de alguna manera de aquellas instancias comunitarias, de la red barrial, la vecinal, la escuela, el centro de salud, el club. Somos una fuerza política nueva que emerge de esas raíces, para abrir la puerta al protagonismo, la participación de la gente. El otro elemento es que le dimos lugar a lo que está subestimado durante años por la política tradicional, que es el inmenso conocimiento que existe en esos espacios y en muchos otros que hoy día tienen aún una mayor legitimidad social, como la universidad pública. Es increíble la falta de capacidad de la dirigencia política de poner el oído para tener una agenda precisa, el diagnóstico del problema y dónde debe intervenirse, con qué tipo de obra. Hay en las bases un conocimiento muy grande, que ha sido subestimado por las fuerzas políticas. Nuestra capacidad es darle participación, darle protagonismo. Tenemos una lista que está compuesta de referencias de ese tipo, pero que a su vez tuvo una gimnasia política durante todo el 2024, que es el escenario que nos antecede a este proceso electoral. La clave incluso de nuestro crecimiento fue generar instancias de participación y también de lucha frente a un escenario que nos ahogaba, con el DNU 70/23 y la Ley Bases.

–¿Cómo fue la acción política de Fuerza Común, más allá de las campañas?

–En la ciudad de Santa Fe constituimos la Multisectorial, que arrancó en diciembre de 2023. Imagínate, a los ocho días de que asume Milei viene el recorte de los envíos de alimentos secos de parte del gobierno nacional, que después terminaron pudriéndose. Salimos a pelear la emergencia alimentaria. Fuimos con las ollas vacías a la plaza 25 de Mayo, visibilizamos el tema y luego pasamos a construir con organizaciones sociales y comunitarias, porque ahí aparecían muchas vecinales que también tienen comedores y copas de leche. Después, pasamos a la sanción de la ordenanza municipal que crea el Fondo de Asistencia Alimentaria, en abril de 2024. Fue para nosotros un aprendizaje de metodología de funcionamiento para una fuerza como la nuestra, que va a ser minoría en el Concejo. Pero sin siquiera ser minoría en el Concejo, le abrimos la puerta e ingresaron esos cocineros, cocineras, comensales y demás, pasaron a ocupar las gradas y la sesión le sacó el 3 por 1000 al sector financiero no bancario de la ciudad y lo puso en comida. Todo fue por la mirada hacia los concejales de esas mujeres, que no soportaban más decirles a los pibes, a los abuelos, que no hay comida para dar. En tres minutos y medio el Concejo Municipal hizo poquitito así de justicia.

–¿Qué quiere representar Fuerza Común en el Concejo?

–A esa realidad abandonada por la agenda política de todos los días. A esa asimetría a la hora de dónde se interviene con los recursos. Vamos a poner en discusión todo el tiempo esa mentira de que no hay plata: la plata se destina hacia otro lado. Queremos generar protagonismo y participación de estos sectores que construyen a diario la ciudad de Santa Fe, que los vimos en un espacio como la Multisectorial, tocamos su necesidad, su urgencia, su conocimiento y sus ganas de protagonizar la política. Vamos a generar políticas públicas que igualen en la ciudad de Santa Fe. Vemos intereses muy consolidados, son 18 años de un modelo de ciudad. Cambiaron las caras de los intendentes, hubo matices, pero hay un modelo de privilegiar los intereses del círculo rojo de la ciudad, asentado en un grupo de desarrolladores inmobiliarios y un Estado municipal que ha generado políticas públicas en beneficio de ellos. Para eso hay que generar una fuerza política poderosa, para eso hay que generar protagonismo de la gente y también hay que construir con inteligencia un frente para poder llegar a este proceso electoral con una mayor fuerza, para inclinar un poco la balanza.

–Ese debate implica ir mucho más allá del Concejo

–Nosotros pensamos en grande, nosotros pensamos en constituir un verdadero frente popular que discuta la ciudad de Santa Fe en los próximos años. Nuestro frente tiene también una composición de tipo generacional nueva. No hemos gobernado nunca, no hemos estado en gestión. Venimos de la construcción de procesos sociocomunitarios. En mi caso, venimos del Rincón Cultural, donde tratamos la prevención de consumo problemáticos, abrimos un espacio de primera infancia como es el Jardín Huellitas del Norte en barrio San Pantaleón. Trabajamos con cooperativas, cuadrillas y organizaciones sociales. Hicimos una experiencia de escuela deportiva voluntaria con 14 escuelitas barriales, algo extraordinario hace dos años, que no pudimos sostenerla porque no hay una mínima política pública que las contenga. Somos jóvenes pero, por otro lado, tenemos cierta experiencia. Estamos en condiciones de animarnos a pensar un modelo de ciudad diferente. Por supuesto hay que construir con mucha amplitud, por supuesto que tenemos que legitimarnos en los procesos electorales. Que el el papá o la mamá te dé un abrazo y un beso en un jardín popular comunitario gratuito que le cambia la vida a 40 familias de San Pantaleón, tenemos que lograr que el conjunto de la sociedad lo legitime.

 

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El círculo rojo y la elección

–Entonces, vos no observas que la ciudad no tenga proyecto o rumbo, sino que sí tiene un proyecto, pero es el del círculo rojo.

–Exactamente. Estoy convencido de que el proyecto claramente es ese. El modelo está claramente planificado, pensando quiénes son los beneficiarios y quiénes son los sectores que están postergados. Hay una práctica de la impunidad en el círculo rojo de Santa Fe. Un ejemplo son las normativas que incumplen en el Puerto de la ciudad de Santa Fe, los Arditti y compañía, grupos como esos –en referencia a Construcciones Arditti Morgenstern, CAM–, construyen en una altura superior a lo permitido, intervienen espacios que no habían sido asignados, y frente a eso, se lo convoca a discutir si hay violanción a la normativa. Dicen, “Bueno, vamos a hacer cuatro banquitos en la plaza tal, o ponemos una pared verde"... En la ciudad de Santa Fe no solo hay un círculo rojo de poder, sino que ese círculo rojo de poder tiene una impunidad muy grande. Y la política durante todos estos años nunca se atrevió a hacerlo visible, a generar las herramientas políticas e institucionales para revertir esos procesos, que generan el enriquecimiento de un puñadito y el empobrecimiento de las mayorías. La ciudad Santa Fe tiene la manifestación más clara de la desigualdad en el territorio. Uno recorre la ciudad y es la fotografía de la desigualdad. Si quienes están en el Concejo no intervienen para revertir ese cuadro... No ha habido una fuerza política que se plante, que denuncie lo que haya que denunciar, que diga lo que nadie decía y que genere proyectos, construcción social y política.

–Eso es un enfrentamiento directo con los sectores dominantes de la ciudad

–Está claro eso. Nacimos así. Si algo asquea del Concejo municipal es el status quo corporativo, que no tiene la valentía política de poner sobre la mesa esta discusión. Acá hay índices crecientes de violencia, inseguridad, de desocupación, de pobreza, de indigencia. La ciudad de Santa Fe tuvo un 10% más de pobreza que la media nacional. ¿Cuánto tiempo se discutió eso? Pasa como desapercibido.

–¿Se hace difícil conversar con la gente?

–A nosotros en general nos va bien. En esta campaña, hasta hoy, en general, nadie camina los barrios, a diferencia de otras campañas. Yo creo que hay un temor muy grande a caer desde arriba con un candidato. Nosotros somos representación de un colectivo. Muchos de los lugares que transitamos son lugares donde habitualmente estamos. No es una visita de campaña, es un recorrido de una persona conocida, que es la cara visible de un colectivo de construcción política y eso genera, por supuesto, mejores condiciones para ese diálogo. Hay que tener una actitud de mayor valentía política en momentos como estos, donde uno ve que hay un puñado que acumula ganancias extraordinarias y una inmensa mayoría que se empobrece. Hay que apuntar a los intereses de los sectores minoritarios, hiper concentrados, que traban el desarrollo genuino de las pymes, del comercio de la ciudad, de sectores industriales.

–¿Cómo creen que llegan a las elecciones?

–Nosotros llegamos a este escenario electoral con mucha pila, con mucha fuerza, todo el 2024 fue un crecimiento vinculado a espacios de organización y de lucha. En 2023 estuvimos muy cerca, 12.000 personas nos votaron. Tuvimos 12.000 personas cuando el viento iba hacia la derecha. Por supuesto, nos dio una fortaleza grande.

 

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Para qué

Desde Fuerza Común tienen una definición bastante clara de cuáles son las políticas públicas que quieren impulsar, desde lo micro a lo macro: un programa de mejoramiento barrial, un programa de integración de niños y jóvenes de los barrios a través del deporte, la creación de un astillero de barcazas como palanca para la reactivación del puerto, la creación de un Banco Municipal y de un instituto de investigación científica municipal.

Que vuelva la cuadrilla. “A la hora de pensar lo más urgente, lo primero que estamos laborando ahora es un programa de mejoramiento barrial y participación comunitaria que vamos a presentar en el Concejo Municipal. Queremos recuperar este tipo de empleo, donde aparezca el Estado municipal coordinando con lo que son las redes barriales, con los nodos de cada uno de los lugares de la ciudad, para pensar qué tipo de obra pública menor necesita de manera urgente cada barrio, con participación de mano de obra de esos propios espacios y de las propias organizaciones, que puede estar vinculado a un medio salario mínimo vital y móvil para que pueda tener un ingreso, para que inyectemos una masa de recursos en los bolsillos de los sectores que hoy están afuera de todo. Es trabajo socialmente necesario, impacta en los barrios y a su vez tiene una práctica política democrática de participación. De la ejecución de cada una de esas obras planteamos haya un sistema de puntaje para quedar en carrera hacia una planta transitoria del municipio, que en la propia práctica de mejorar su barrio puedan incorporar un oficio. Estamos laburando, estamos viendo en qué contexto ahora lo vamos a presentar, pero va a ser un proyecto de ordenanza. Se nota en los barrios la falta de la cuadrilla. Había planes que se sostenían desde el gobierno nacional, algunos que sostenía provincia y algunos que sostenía municipio. La gente que percibía los programas nacionales, quedaron con sus programas congelados. Los Potenciar Trabajo quedaron en 78 mil pesos desde diciembre de 2023. ¡Y la gente sigue trabajando! Intentamos sostener eso desde las organizaciones, sostener la base de comedores, copa de leche, lo mínimo indispensable para la vida. Pero sin la cuadrilla, caminás y te tapan lo yuyos, los microbasurales se multiplican. El servicio recolección cada vez se aleja más del fondo del barrio y esa distancia, que existe desde hace tiempo, ¿quién la cubría antes? ¡La cuadrilla! ¿Me entendés? Ese tipo de laburo era de personas que embolsaban y llevaban la basura hasta la esquina, donde sí llegaba el camión recolector. Entonces, por lo menos, en esa zona no se convivía con la basura diariamente”.

Salimos Jugando. “En segundo lugar, vamos a volver a presentar un proyecto que perdió estado parlamentario, que se llama Salimos Jugando, lo difundimos mucho hace 2 años y no hemos logrado ni siquiera tratamiento del Concejo municipal. Son cosas que uno no puede entender. Frente a esta situación de violencia, de inseguridad, de aumento de la problemática de los consumos, de los pibes y la pibas en situación de calle y demás, queremos incorporar a la población de 4 a 17 años dentro de estas instituciones: el club, la vecinal, la escuelita deportiva barrial, con un mecanismo que sea una beca. Cada institución debe registrarse en el municipio, así consta el proyecto que armamos. Una vez que esté armado ese registro, declarar cuántos pibes y pibas de esa franja etaria asisten a actividades deportivas, culturales, recreativas y que el municipio pueda transferirle de forma directa un porcentaje, un 35% de la AUH a la institución. Muchas veces se caen los proyectos porque no le pueden tirar un mango al profe. Porque se rompió la pelota y no se puede sostener. De hecho, experimentamos eso en nuestra escuela deportiva, nos pasó. Entonces, hay un punto en que hay que generar una política pública que acompañe eso, para que podamos meter a los pibes en esos espacios que incluso mamá y papá tienen muy claro que son lugares de cuidado. Son lugares de refugio de cuidado, de educación, de contención. El programa plantea que una parte del dinero sea para el menor, por supuesto con un papá, mamá o tutor, para que pueda tener ese manguito para poder tener un refrigerio, comprarse algo, cargar la tarjeta de la SUBE, ayudar a que tenga no tenga un impedimento material económico para poder asistir a esos espacios”.

El astillero. “Más del punto de vista macro de la ciudad, lo que queremos es recuperar un modelo de ciudad portuario, ferroviario e industrial. En relación al Puerto de la ciudad, vamos a insistir en que tenemos que desarrollar industria naval. Santa Fe tiene que tener un astillero, es la forma de poder generar laburo industrial genuino. Los beneficios son múltiples por lo que irradia hacia el sector industrial, comercial, la pyme de la ciudad. Pero sobre todo lo que permite es cuidar el recurso. Santa Fe está todo el tiempo en la discusión del calado o no del propio Puerto. El gobierno de Javier Milei interrumpió el dragado por una cuestión de costos y ahí está la playa de contenedores, donde los yuyos tienen dos metros, absolutamente vacía. Y la otra medida que tomó fue poner en remate los terrenos de la Estación Belgrano. Nosotros decimos que se puede desarrollar industria naval con la fabricación, mantenimiento y reparación de barcazas, cuya materia prima es de carácter regional. Eso permite cuidar el recurso por el problema del calado, porque el calado todo el tiempo tiene consecuencias de tipo ambientales. Preserva el recurso como tal, y genera un intercambio comercial con aquellas provincias con la que compartimos el río, podemos dinamizar las economías regionales. Permite dinamizar la actividad económica industrial y poder generar laburo, que es hoy el pedido principal de cuando hablas con alguna persona. Fíjate vos cómo se ha trabado un lugar que, desde la su propia operatividad, puede dinamizar la industria, el comercio regional. En el Puerto de Santa Fe lo único que hay es un lobby comercial inmobiliario que se quedó con los recursos y el patrimonio de todos los santafesinos. Deforma la capacidad operativa del puerto, que puede generar un mecanismo virtuoso para una ciudad que tiene una ventaja comparativa. Pensamos en que se desarrolle la industria naval en la ciudad de Santa Fe. Hemos traído proyectos, hemos traído al Concejo al presidente del consorcio gestión del puerto de Mar del Plata. El tipo no podía entender cómo Santa Fe no desarrollaba en el puerto un movimiento que genere laburo en Santa Fe. Si no volvemos a recuperar una matriz de ciudad portuaria, ferroviaria e industrial, va a ser muy difícil transformar todas las problemáticas que hoy abruman a la gente”.

El Banco Municipal. “Vamos a seguir con la discusión de que Santa Fe tiene que tener un Banco Municipal. Es una herramienta de crédito distinta. No puede ser que estemos atados a la tasa usuraria de lo que es hoy el capital financiero como tal. Necesitamos herramientas que permitan desde generar emprendimientos productivos hasta un crédito por el que se acceda a la vivienda propia. Yo vengo de una familia cuya primera casita fue el Barrio Municipal, allá en barrio Schneider. El último plan de vivienda municipal. Año arrancó en el 1979-1980. Y mis dos viejos municipales pudieron acceder a ese plan de vivienda. Y vos discutís vivienda, educación, salud o empleo, y el municipio dice, “No son problemas míos”. Y el capital de origen, ¿cuál es? El salario de los activos y los pasivos municipales, en primer lugar. Es imposible que se desarrolle el interés del comercio en la ciudad sin el crédito. Es imposible que hoy las familias con el ingreso que tienen puedan pensar en terrenos, vivienda propia. Y lo que venimos diciendo hace tiempo, ahora se graficó con el remate de los terrenos de Estación Belgrano, es que comencemos a pensar los espacios públicos con una mirada más integral. ¿Cómo podemos recuperar esos espacios para la vivienda social, para los espacios sociocomunitarios, para los espacios recreativos?”

El conocimiento municipal. “En Santa Fe hay una generación de conocimiento enorme en el sector de la investigación, de la ciencia, de la Universidad pública. No puede ser que una ciudad como esta no tenga un instituto de investigación científica del Estado municipal, que construya datos, modelos de anticipación. No tenemos elaboración y construcción del dato propio de la ciudad. Y te digo en distintas ramas. La idea es que podamos pelear para que la ciudad pueda tener un instituto científico de investigación, de estadística, que dé mayor previsibilidad y mayor eficiencia en la política pública. La sociedad reclama con justa razón la eficiencia de la política pública”.

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