El propio ChatGPT hizo una proyección sobre la cantidad de agua consumida por la producción de más de 200 millones de imágenes estilo Studio Ghibli.
Lo que es una moda, tiene una impacto ambiental brutal. Estos últimos días las redes sociales se llenaron de imágenes estilo Studio Ghibli generadas por inteligencia artificial. El gran problema: detrás de cada imagen, se consume una cantidad enorme de recursos naturales, más precisamente, agua.
La viralización de esta moda, que además se apropian de la estética del legendario estudio de animación japonés, habría provocado un consumo estimado de 216 millones de litros de agua en menos de una semana. Para ponerlo en otros términos, la cifra equivale al consumo mensual de una pequeña ciudad.

Además del impacto ambiental que tienen estas modas de redes sociales completamente superficiales, deberá plantearse la discusión sobre los dilemas creativos que involucran este tipo de usos de la IA. El propio cineasta Hayao Miyazaki, cofundador de Studio Ghibli, ya había manifestado una postura crítica hacia la animación creada por inteligencia artificial al calificarla como “un insulto a la vida misma”.
Since this utter garbage is trending, we should take a look at what Hayao Miyazaki, the founder of Studio Ghibli, said about machine created art. https://t.co/1TMPcFGIJE pic.twitter.com/IvaM9WZL3T
— Nuberodesign (@nuberodesign) March 26, 2025
¿Cuánto consume la IA?
Generar un texto de 100 palabras en ChatGPT consume, en promedio, 519 mililitros de agua, el equivalente a una botella pequeña. Este consumo se magnifica cuando se analiza el impacto a gran escala. En tanto, cada respuesta de 100 palabras también implica un consumo promedio de 0,14 kilovatios-hora (kWh), suficiente para alimentar 14 bombillas LED durante una hora.
Ésto se debe a que los servidores que operan en centros de datos generan cantidades masivas de calor al realizar los miles de cálculos necesarios para cada respuesta. Para evitar sobrecalentamientos, el sistema requiere enfriamiento constante, a menudo mediante sistemas que utilizan agua para transferir el calor hacia torres de refrigeración. En zonas donde el agua escasea, se utilizan sistemas eléctricos de aire acondicionado, pero a costa de un mayor consumo energético.
Con información de National Geographic